Asociación por la Unidad de Nuestra América

 

 

 

La Integración Económica de América Latina

en el Marco de la Globalización

Mauro Jiménez Lazcano

Director de la revista mensual Macroeconomía

 

Las viejas ideas románticas que todos tuvimos en la juventud sobre la integración económica de América Latina, siempre pensando en el ideal bolivariano, necesariamente tienen que ser revisadas a la luz de la nueva realidad mundial planteada por la globalización.

Cuando todos pensamos que el idioma, el origen etnocultural común y viejos sentimientos de unidad que provenían desde los movimientos de independencia de la Corona Española, nos llevarían pronto y finalmente a una integración económica, política y social, nos damos cuenta hoy que no es así, sino que, por el contrario, nos encontramos cada vez más aislados y desintegrados entre nosotros mismos y que el fenómeno de integración de los países latinoamericanos es más bien, y aunque no de la mejor manera, con los Estados Unidos de América del Norte y mínimamente con Canadá.

La integración de los países latinoamericanos se produce por separado, cada día, de manera más profunda y más intensa con el sistema económico y financiero norteamericano y en su mayor parte y, en general, con el sistema económico financiero globalizado dirigido por las siete potencias más desarrolladas a través del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.

Este modelo de integración por separado, de cada uno de nuestros países es ejemplificado de la manera más clara y contundente por México a través del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, con Estados Unidos y Canadá, los socios comerciales con quienes hemos pasado a desarrollar prácticamente el 90% de nuestras operaciones comerciales y financieras.

El modelo de integración económica de América Latina es hacia el Norte; la relación comercial de México con el resto de los países latinoamericanos es insignificante, y lo mismo puede decirse del resto de las naciones del área, a excepción, tal vez, de Argentina y Brasil que intentaron algunos proyectos de desarrollo conjuntos.

Las instituciones que desde hace varias décadas habían sido formadas para procurar el desarrollo económico latinoamericano, como la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC), el Sistema Económico para América Latina (SELA), y el Pacto Andino han visto disminuidos sus presupuestos, sus actividades, o de plano han desaparecido; en el caso del SELA, por ejemplo, su sede en Caracas sufrió un incendio "casual" no hace mucho, que redujo notoriamente sus actividades; luego se supo que algunos gobiernos patrocinadores no les agradaban las tareas de promoción integracionista realizadas por esa institución internacional.

 

El ideal de la integración económica latinoamericana se traduce hoy como el nacionalismo latinoamericano, si pudiera establecerse este concepto, y se contrapone por completo a la ideología del neoliberalismo y la globalización.

América Latina participa hoy en un modelo de desarrollo (o antidesarrollo) común, cuyas características esenciales, entre muchas otras, son las siguientes:

1.     Dependencia económica intensa y casi total del exterior (Estados Unidos, Unión Europea, FMI y Banco Mundial).

2.     Crisis financieras, devaluaciones, rescates bancarios.

3.     Concentración de la riqueza en menos del 10% de la población y empobrecimiento del 80% de la población (Armando Labra y Horacio Flores de la Peña).

4.     Lento crecimiento económico (México tiene un promedio de 1% anual en los últimos 18 años).

5.     Destrucción de la planta productiva industrial y agrícola local a causa de importaciones masivas del exterior.

6.     Desempleo y subempleo; explosión de la actividad económica informal.

7.     Prioridad a la industria maquiladora internacional sobre la industria local.

8.     Expulsión de trabajadores urbanos y agrícolas hacia los Estados Unidos y Canadá (más de 1 millón de trabajadores mexicanos intentan pasar anualmente a los Estados Unidos y lo hacen miles de trabajadores centroamericanos a través de territorio mexicano); también, en el caso de países sudamericanos (Argentina, Paraguay, Uruguay y Chile), hacia países europeos; fuga de cerebros y de trabajadores altamente calificados.

9.     Privilegios al capital internacional sobre el capital nacional (Bolsa de Valores, Sistema Bancario, instalación de empresas transnacionales); mantenimiento de una paridad falsa, sobrevaluada, cuando así conviene (caso de México).

10.            Privilegios al sistema financiero sobre la economía real (Rescate Bancario en comparación con recursos destinados a combatir la pobreza y a elevar los salarios de los maestros; eliminación de presupuestos para el desarrollo y políticas de desarrollo).

11.            Privilegio al servicio de la deuda externa e interna (Tesobonos, FOBAPROA-IPAB, crédito Jumbo de 1995), por encima de cualquier prioridad económica y social nacional.

12.            Política económica restrictiva: elevación de impuestos (IVA y otros) y otras restricciones para la economía y la población locales (política monetaria restrictiva, aplicación de "cortos", límites salariales estrictos, por abajo de los niveles de la inflación.

13.            Integración hacia fuera, desintegración hacia adentro. A través del sistema financiero y particularmente las bolsas de valores, el sistema comercial abierto de libre comercio (modalidades del TLC) y la implantación de maquiladoras -ver tesis de Josefina Morales- (en México con 1 millón 400 mil trabajadores y trabajadoras), las economías de los países latinoamericanos se integran al sistema financiero y económico metropolitano (Nueva York, Londres, Tokio, Francfort, etc.); en tanto que, hacia adentro, las economías se desintegran, por efecto del comercio exterior masivo que destronca la producción industrial interna y la producción agrícola, rompiendo las cadenas productivas y creando una ola de desempleo y pobreza.

En el caso de México la desintegración nacional es evidente: los estados del norte tienden al desarrollo y a la obtención de niveles de producción y de ingreso mucho mayores en relación a los estados del sur y sureste e incluso los del centro y D.F.; la economía de los estados del norte incluyendo industrias y turismo está prácticamente ensamblada a la economía Norteamericana, de tal manera que se a creado incluso el concepto de "Mexamérica" [Louis Casagrande; Focus, pp. 2-9, American Geographical Society], una especie de nuevo país a lo largo de la frontera México-Norteamericana, con una anchura que se va extendiendo de 200 a 500 km al sur. Los Estados del sur y sureste, en cambio, sufren un rezago cada día mayor y sus niveles de ingreso por persona están más deteriorados, como lo muestran los maestros de primaria de Oaxaca, Guerrero y Chiapas protestando en las calles de la ciudad de México.

14. Rompimiento del tejido social. Los países latinoamericanos sufren un

rompimiento entre sus clases sociales, cuyos sectores privilegiados se ligan al capital externo y al "jet set" del capital internacional, alejándose de las manifestaciones de solidaridad con las capas sociales bajas; es notoria la reducción de los porcentajes de las clases medias (Armando Labra), a causa del ensanchamiento de las clases bajas (Julio Boltvinik). Al mismo tiempo las clases medias se han estratificado, a su vez, creándose una super-clase social alta, correspondiente a los "supermillonarios" en dólares (Forbes, 25 familias propietarias de 7 mil millones de dólares a mil millones de dólares cada una, y casos similares en Brasil y otros países.

15. Reducción permanente de los niveles de ingreso de la población. La

mayoría de los países latinoamericanos enfrentan una reducción de los niveles salariales y de ingreso en general de la población, los estallidos sociales en Ecuador, Perú, México, Brasil, Venezuela, Guatemala, así lo demuestran; en el caso concreto de México, los salarios se han reducido en un 75% en los últimos 25 años (Boltvinik); y en lo que va de este sexenio el ingreso personal de los mexicanos se redujo en un 50%, de 3 mil 600 dólares per capita a mil 800 dólares per capita anuales (CEPAL, Informe de Mayo de 2000); el Banco Mundial admite que en México hay sectores amplios de población que subsisten con 2 dólares o menos al día por persona (James Wolfensohn).

16. Traslado de riqueza local al exterior a través del sistema financiero. Las

crisis financieras de México (efecto tequila) y de Brasil (efecto samba) son la expresión de los mecanismos financieros para trasladar riqueza local al exterior. El Presidente Ernesto Zedillo expresó en Canadá (1996) que la crisis del 95 le estaba costando a México 70 mil millones de dólares; cabe recordar que el país se vio obligado a pagar 30 mil millones de dólares, valor de los tesobonos, a las corredurías extranjeras; a recibir un crédito de 38 mil millones de dólares del FMI y la Tesorería Norteamericana (1995), y pagarlo en un plazo de un año, a un costo usurario de 500 millones de dólares. (Al Gore, vicepresidente de E.U.)

17. Expansión de la pobreza.En las dos últimas décadas, la expansión de la

pobreza y su profundización ha sido la constante en los países de América Latina, y con ello la inestabilidad social manifiesta en protestas populares y en surgimiento de guerrillas. Solamente en México el FOBAPROA borro los logros de 10 años de lucha contra la pobreza (Informe del Banco Mundial, mayo de 2000).

18. Rompimiento del Pacto Social. La mayoría de los gobiernos latinoamericanos, inducidos por el FMI y sus Cartas de Intención, se han visto en la necesidad de romper, de grado o por fuerza, con el pacto social preexistente en sus países (Dr. Lucio Oliver), desconociendo así compromisos con las clases laborantes urbanas y campesinas y aun con las clases medias, privilegiando por sobre todas las cosas las tasas de ganancia financiera y en particular las utilidades en las bolsas de valores. Los gobiernos privilegian el libre mercado y la libre alza de los precios de cualquier mercancía, menos el precio del trabajo que es salario, que nunca debe aumentar por encima de la inflación, con lo cual se ha acelerado el proceso de pauperización y la reducción del tamaño real del mercado interno. Los disturbios sociales que esto causa se enfrentan mediante el proceso de gobernabilidad, que consiste básicamente en aumentar los presupuestos, armamento y efectivos de policías y ejército, y mediante la creación de nuevos y sofisticados mecanismos de control social.

19. Exclusión de los indígenas. La aplicación del modelo económico neoliberal

ha llevado a los países de América Latina a un estado de exclusión de los indígenas, entre otras razones poderosas por la apropiación de sus tierras y bosques por parte de compañías y rancheros; y ahí están los casos de los "Sin Tierra" en Brasil y, en México, de los indígenas de Chiapas, Tabasco, Quintana Roo, Chihuahua y otros.

20. Privilegios al comercio exterior sobre el mercado interno. La reducción sobre los ingresos de las grandes masa de población ha llevado al consecuente desdén por el mercado interno nacional, para privilegiar el enfoque hacia las exportaciones y las importaciones masivas. Las exportaciones de productos agrícolas, minerales y en especial el petróleo de los países productores no llegan a beneficiar sino a sectores muy reducidos de la población y, en cambio, las importaciones masivas de productos agrícolas e industriales han desquiciado la producción interna provocando quiebras de empresas nacionales y el despido de millones de trabajadores.

21. Grupos "ganadores" y "perdedores". La globalización ha traído para América Latina sectores "ganadores" y sectores "perdedores". Entre los primeros se cuentan casi todos aquellos ligados al comercio exterior, a las importaciones y a las exportaciones, a la maquila y a la bolsa de valores y casa de bolsa relacionadas a las inversiones de cartera de capital extranjero; pertenecen a este grupo, por ejemplo, las grandes cadenas comerciales extranjeras y los inversionistas compradores de los bancos nacionales en quiebra, así como de compañías telefónicas, eléctricas, petroquímicas y petroleras.

Entre los sectores "perdedores" están la planta industrial y comercial nacionales (17 mil empresas quebraron con la crisis de 1994 en México, según el CCE; y la COPARMEX ha establecido que de 400 mil empresas creadas en los últimos 5 años, menos de la mitad, 160 mil sobreviven), así como la mayor parte de los productores agrícolas, que son desplazados por las importaciones masivas de granos, carne, leche y productos alimenticios agroindustriales.

22. Inestabilidad y crisis financieras frecuentes. "Las crisis de México (1994-95) y la crisis de Brasil ", ilustran las causas de la inestabilidad económica y financiera y sus fatales consecuencias sobre la población; en el caso de México, la caída del producto interno bruto (PIB) fue de 6.2% (Banco de México), en términos nominales, es decir, medida en pesos, sin descontar la devaluación de diciembre de 1994; pero la caída del PIB en términos reales, es decir, medida en dólares, fue de 30% (informe de Clinton al Congreso norteamericano sobre el TLCAN, 1996), lo cual muestra la profundidad de la crisis y sus efectos devastadores sobre la economía nacional.

23. Insustentabilidad del Modelo de Desarrollo. El modelo actual es insustentable por sí mismo (Arturo Huerta, Macroeconomía, febrero de 2000), y es víctima de la manipulación financiera del FMI (A. Tarassiouk Kalturina, Macroeconomía, abril de 2000). El modelo actual se debe y vive según las necesidades financieras internacionales; y el modelo de globalización financiera internacional implica supeditar todas las necesidades económicas nacionales, de crecimiento y desarrollo, al pago del servicio de la deuda externa e interna; al abatimiento de la inflación en aras de la confianza para la inversión extranjera en cartera; tasas de interés internacionales (Libor o Prime Rate), con el objeto de atraer la inversión extranjera, a ese elevadísimo costo que desangra las economías nacionales. A esta crisis mexicana corresponde también el costo del FOBAPROA-IPAB, calculado en 105 mil millones de dólares.

Cabe recordar aquí la tremenda crisis bancaria sufrida por Brasil.

En México, por ejemplo, la inestabilidad del tipo de cambio se efectúa en aras del comercio internacional y la inversión extranjera, aunque muchos creen que el peso está sobrevaluado. Sobre esto, Guillermo Ortiz, el gobernador del Banco de México, reconoció que un factor para la estabilidad del tipo de cambio actual es el bajo nivel de los salarios en México. (Convención Bancaria de Acapulco, marzo de 2000).

24.Reducción de opciones de política económica. La dependencia y condicionamiento de las economías de América Latina respecto de la globalización, han llevado a una reducción de las opciones de política económica en los países independientemente de colores e ideologías de los partidos políticos gobernantes, lo cual se comprueba en Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay, Chile, Venezuela, México, Guatemala, El Salvador, Panamá y otros más; los candados impuestos por el FMI están creando situaciones de inamovilidad de política económica, como se observa en las plataformas planteadas en México por los principales 3 candidatos presidenciales; ninguno habla de la Deuda Externa, todos aceptan las consecuencias del FOBAPROA; ninguno se refiere a modificaciones importantes en el TLCAN, y sólo tibiamente hablan de un mejoramiento del salario real, pero es notable la ausencia de planteamientos que lleven a modificar en el fondo el modelo económico vigente.

Es interesante observar, por ejemplo, cómo Henrique Cardoso, Presidente de Brasil, ha tenido que aplicar una política económica "ortodoxa", restrictiva de los salarios y de las demandas populares, contradiciendo sus anteriores posturas; o, también, la forma en que Andrés Manuel López Obrador, apenas ayer, se compromete ante hombres de empresa en el Club de industriales ha "no aplicar ninguna nacionalización o expropiación durante su gobierno en el D.F."

Probablemente queden aquí por mencionar otros 20 o 30 puntos reveladores de la situación delicada por la que atraviesan los países latinoamericanos, que se han deteriorado gravemente a raíz de la globalización, dando lugar a un empobrecimiento real de la mayoría de la población y a una depredación más acelerada de los recursos naturales renovables y no renovables de nuestros países, como lo demuestra la desertización de México, la destrucción de los bosques brasileños y la sobreexplotación petrolera de México y Venezuela, sin importar los intereses de las futuras generaciones de estos países, sino privilegiando las demandas del mercado internacional.

Lo que ocurre en Latinoamérica no es privativo de la región, sino que en muchas formas es parecido a lo que tiene lugar en países del sudeste Asiático y de Africa, así como increíblemente en Rusia (A. T. Kalturina y D. Fujii, Revista MACROECONOMÍA, núm. 81, mayo de 2000).

Esta exposición breve lo único que intenta decir es que hace falta una actualización de la teoría del desarrollo latinoamericano y la postulación de políticas claras de desarrollo económico y social para los países de la región.

Siguiendo a Alain Turaine, a la globalización del capital y del sistema financiero debe oponerse una globalización política y social que lo equilibre.

En el caso concreto de América Latina desde luego que ya muchos hombres y mujeres lo ha dicho y entre ellos muchos de los aquí presentes: es urgente encontrar formas conjuntas de cooperación, de alianzas y de políticas que reconstruyan los valores perdidos y reencaucen las fuerzas económicas y sociales de América Latina; que reduzcan los efectos nocivos y la disparidad, así como la exclusión de sectores sociales.

Debemos dar nueva vida a la utopía de la unidad latinoamericana en condiciones de justicia social y desarrollo colectivo armónico.

 

 

Libro Integración de América Latina y el Caribe

 

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