Asociación por la Unidad de Nuestra América

 

 

 

Integración en América Latina y el Caribe

Fernando Paz Sánchez

 

Dentro del marco del Foro Permanente de la Unidad Latinoamericana, iniciamos el día de hoy los trabajos del Tercer Seminario de Integración. Este esfuerzo tiene como propósito central examinar las políticas y los mecanismos que nos permitan avanzar de manera efectiva hacia la integración de Nuestra América, mediante un debate abierto, participativo y plural.

En esta primera sesión contamos con la participación muy valiosa del Dr. Lucio Oliver y de la Maestra Josefina Morales. El Maestro Jorge Fons no podrá participar por encontrarse fuera de la ciudad.

Quisiera, antes de ceder la palabra a los compañeros de esta mesa, compartir con ustedes algunas breves reflexiones sobre la necesidad de la integración.

Todos los que asistimos a este evento, en mayor o en menor grado, hemos conocido el largo camino que ha seguido el pensamiento latinoamericano en torno a la necesidad de impulsar y hacer efectiva la integración económica, social y cultural de nuestros países.

Desde los días de Morelos y Bolívar, hasta la actualidad, han sido muchos los esfuerzos emprendidos para dar fuerza y sustancia a la integración. Sin embargo, los resultados conseguidos han quedado muy lejos del objetivo y, en consecuencia, sigue siendo válido insistir ya no sólo en la necesidad, sino también en la urgencia de luchar de manera efectiva por alcanzar la integración de Latinoamérica y el Caribe.

La economía se mueve, cada vez más deprisa, hacia la mundialización y ello cambia y condiciona los instrumentos y la operación de las superestructuras social, política y cultural. Este proceso nos marca, nos advierte la conveniencia de no negociar ni competir aisladamente, a riesgo de ahondar los graves problemas que padecemos en nuestra región: desarrollo económico insuficiente e  inestable, desequilibrios en la balanza de pagos, recurrencia al endeudamiento externo, dependencia de la inversión extranjera, subdesarrollo interregional, desempleo y subempleo, pobreza creciente de grandes sectores de la población y marginación cultural, entre otros. Víctor L. Urquidi apunta que uno de los nuevos riesgos consiste en el poderío de las empresas transnacionales “(. . .) a veces más poderosas –dice– que los gobiernos soberanos, actúan a nivel internacional y global, imponen sus criterios sobre materias tan importantes como las políticas de inversión, crédito, comercio, fiscales, monetarias y de acceso a recursos naturales. Lo hacen no sólo con los países débiles, por ejemplo en África, sino con los países en desarrollo cuya trayectoria de independencia soberana data de hace cerca de dos siglos, como en el caso de América Latina”. 1

Luchar por la integración equivale a luchar por el auténtico desarrollo económico, político y social de los pueblos latinoamericanos y del Caribe. Considero que actuar en tal sentido es necesario y urgente en un ambiente donde:

“(. . .) Muchos de los principales aspectos de las políticas (. . .) quedan cada vez más sujetos a las orientaciones preferidas del Banco Mundial y el FMI. Tampoco se admite la intervención del Estado en la economía de los países en desarrollo, ya dañados en su capacidad de gestión económica-financiera y aun política por el adelgazamiento de su función económica y por las obligaciones originadas en la enorme deuda externa”. 2

Dentro de este marco global asistimos a la formación de grandes bloques económicos: el asiático, que ha impulsado la expansión de Singapur, Corea y Vietnam, por ejemplo; y la comunidad Económica Europea, que a pesar de sus cerrados y orgullosos nacionalismos va ganando terreno considerable en su proceso de integración.

México suscribe el Tratado de Libre Comercio de América del Norte y promueve la liberación comercial con varios países de América Latina, como Chile, Colombia, Venezuela, Nicaragua y Costa Rica, así como con Guatemala y Honduras. Sin embargo, el resultado, hasta la fecha, ha sido un mayor peso relativo del valor del comercio exterior que corresponde a Estados Unidos, no obstante el extraordinario crecimiento  que han registrado las exportaciones y las importaciones de México en los últimos diez años.

Samir Amin, en un trabajo reciente, nos advierte que “la expansión capitalista –categoría que considera muy diferente al desarrollo– es polarizante por naturaleza”. 3  Esa expansión, en efecto, cabalga muy rápido montada en la globalización del capital financiero y la tecnología cibernética. Así se profundiza la brecha entre ricos y pobres dentro de cada país y se ahonda el abismo que separa a los países avanzados de los subdesarrollados.

Para Carlos Fuentes:

“Hoy el Tercer Mundo regresa al Primer Mundo y pone a prueba la capacidad occidental, europea, y norteamericana, de recibir al otro, de reconocerse en el otro y de evitar holocaustos que han denigrado la humanidad de nuestra civilización común en el siglo XX. México es parte de América Latina y con nuestros hermanos del Sur estamos viviendo una profunda transformación. (...)

“Después de la Guerra Fría, los latinoamericanos queremos relacionarnos cada vez más con el mundo. (. . .)

“Este será, quizás, el desafío más serio del siglo venidero”. 4

Por lo mismo, en este mundo actual, los países de América Latina y el Caribe también debemos hacer a un lado los nacionalismos y los regionalismos extremos, que tanto han contribuido a alejarnos y trabajar tenaz y seriamente en nuestra integración, vía indispensable para no perder nuestra identidad, nuestra cultura y nuestros recursos naturales y humanos.

Ese proceso, como apuntó atinadamente Raúl Prebisch:

“(. . .) No es cuestión de encontrar una fórmula mágica y esperar que el resto sea dado adicionalmente. No es una fórmula lo que se requiere. Es un proceso guiado por propósitos significativos. Debemos encontrar el camino y seguirlo con la audacia y emoción que promueven grandes acciones, con inteligencia y cuidado, sin los cuales no es posible transformar las falacias de ahora y encontrar las verdades de mañana”. 5

 

[1] Urquidi, Víctor L., México en la globalización, Fondo de Cultura Económica, México, 1996, p. 75.

2 Urquidi, Ob. Cit., p. 82.

3 Amin, Samir, Los desafíos de la mundialización, Siglo XXI Editores, S.A. de C.V., México, 1997, p. 91.

4 Fuentes, Carlos, Fragmento del prefacio a Los cinco soles de México, Revista Proceso, Número 1226, México, abril 30, 2000, p. 86.

5 Solís, Leopoldo, La vida y la obra de Raúl Prebisch, El Colegio Nacional, México, 1988, p. 33.

 

 

Libro Integración de América Latina y el Caribe

 

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