Asociación por la Unidad de Nuestra América

 

 

 

Cooperación Científico-Tecnológica

hacia la Integración de América Latina *

 

Dra. Ana Mª Cetto, moderadora de la reunión: Iniciaría mencionando, que a nivel de América Latina existen antecedentes desde hace ya varias décadas en los propósitos de cooperación científica. Ya mucho más recientemente, en 1994, en la ciudad de Santiago de Chile, se dio una primera reunión organizada a instancias de la UNESCO y del Consejo Internacional de Uniones Científicas (ICSU, por sus siglas en ingles). Aquí, hubo ejemplos muy interesantes como el de un organismo del ICSU que durante años había avanzado mucho en programas conjuntos de cooperación de científicos; incluso se presentaron proyectos específicos que, a la postre, hicieron avanzar ciertas subdisciplinas en nuestro continente.

Uno de esos proyectos fue la Red Latinoamericana de Biología. De la cual se puede decir que ya es una red de redes, porque no es una sola asociación sino una especie de federación de asociaciones o sociedades de biología; y, además, en cada una de las ramas en realidad es una estructura bastante compleja que lleva muchos años, décadas, de funcionar primero con el apoyo del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PND) y de la UNESCO.

 Cada vez recibe menos apoyo del PND, por razones que ya conocemos, pero UNESCO la sigue apoyando y además la Red Latinoamericana de Biología ya tiene bastante madurez, está lo suficientemente consolidada como para hacerse de sus propios recursos y también para hacer muchísimas actividades.

A pesar de los escasos recursos -que ha sido una característica permanente- se ha logrado rendir al máximo posible, para hacer actividades en beneficio de las diferentes ramas de la biología a nivel regional. Incluso, tomando a la red de biología como base, se analizaron posibilidades de redes similares en otras disciplinas científicas; dando lugar a un proceso bastante rápido de creación de otras redes, ya que estamos hablando solamente de escasos tres años.

No quiero decir que sin la participación o sin esta iniciativa de ICSU, no se hubiera hecho nada para avanzar, porque también ha habido otros esfuerzos de integración para la cooperación regional. Pero debemos reconocer que la intervención en particular de estos dos organismos, sí ha ayudado mucho a ampliar la capacidad de aquellas redes, asociaciones regionales o subregionales que ya existían. Mecanismos, que además nos dan la posibilidad de interaccionar también entre las redes de disciplinas o asociaciones que no son de las ciencias naturales y exactas.

Hay una multiplicidad de tareas específicas que se pueden realizar mejor gracias a la existencia de estas redes regionales. Afortunadamente, ya tenemos varias actividades en marcha. Por ejemplo, quienes lean Gaceta UNAM verán un reporte de una reunión que hubo recientemente para integrar un directorio e índice de publicaciones periódicas de toda la región: LATINDEX; aquí nos estamos basando mucho en los contactos que tenemos a través de estas redes con los editores científicos, con los que producen las revistas, que son en su mayoría las propias sociedades científicas ya sea nacionales o regionales; y este directorio se va a beneficiar mucho de una estructura que existe ya para la cooperación científica.

Otro ejemplo que voy a mencionar -porque lo conozco de cerca y en el que precisamente hemos podido involucrar a los coordinadores de las redes que van a tomar ahora la palabra- es el de la elaboración del capítulo latinoamericano para la próxima edición del reporte mundial de ciencia de la UNESCO. Este organismo cada dos años publica un Informe Mundial sobre la Ciencia. Informe muy consul tado, sobre todo por organismos de ciencia y tecnología y otras instancias similares; y también por científicos analistas de política científica. En esta obra, hay un capítulo por cada una de las regiones y habrá un capitulo latinoamericano que, por primera vez, va a ser preparado con la cooperación de los coordinadores de redes; porque son ellos quienes tienen más  información que nadie sobre lo que sucede con la ciencia en sus respectivas disciplinas.

No me queda más que agradecer a mis colegas de esta mesa, el que hayan aceptado la invitación para venir a conversar con ustedes, sobre sus experiencias en este campo de la cooperación científica hacia la integración regional, y en particular quisiera decir que además de las redes representadas aquí existen otras como la ya mencionada Red Latinoamericana de Biología que tiene como coordinador a Jorge Allende de la Universidad de Chile; la Red Latinoamericana de Biotecnología a cargo de Oscar Grau de Argentina, cuyo trabajo ha sido muy importante en un área cada vez más estratégica a nivel mundial, por lo que debemos buscar que se consolide esta área, que se fomente la investigación en biotecnología, de acuerdo con nuestras preocupaciones, nuestras capacidades a nivel regional; está también la Red Latinoamericana de Física, que se formó como una asociación: por un lado el Centro Latinoamericano de Física (CLAF), que tiene sede en Brasil, y, por otro lado, la Federación Latinoamericana de Sociedades de Física (FELASOFI) que aglutina a todas las sociedades de física que existen en la América Latina, coordinada por el Dr. José Luis Morán López, de San Luis Potosí; la Red Latinoamericana de Matemáticas (UMALCA) de reciente creación; coordinada por Roberto Markarian de Uruguay y Jacobo Palis de Brasil; existe también además de la Red Latinoamericana de Ciencias Químicas aquí re presentada, una Red Electrónica de Química que está a cargo de Eusebio Juaristi del CINVESTAV; y por último -ésta quizás más atrasada en su conformación- la Red Latinoamericana de Ciencias de la Tierra que tiene por lo pronto dos coordinadores que son Diógenes de Almeida de la Academia Brasileña de Ciencias y Cinna Lomnitz de la UNAM

Y las aquí presentes: Red Latinoamericana de Ciencias Químicas cuyos coordinadores son el Dr. Jacobo Gómez Lara junto con el Dr. Juan Garbarino de Chile. Después tenemos la Red Latinoamericana de Astronomía, que tiene al Dr. Peimbert como coordinador y como coordinadora adjunta a Ma. Teresa Ruiz de Santiago de Chile. Y la otra Asociación de una Rama de Ciencias de la Tierra a nivel Latinoamericano que ha estado activa durante varios años y que está aquí representada por el Dr. José Valdés. Muchas gracias y permítanme darle la palabra a Manuel Peimbert.

Dr. Manuel Peimbert: Quisiera agradecer la invitación a participar en este Coloquio. La visión que yo tengo sobre la cooperación científica y la integración latinoamericana es muy simple: en el mundo hay países desarrollados primermundistas, y hay países subdesarrollados tercermundistas. A nosotros nos toca el tercermundismo; y dentro del tercermundismo tenemos más afinidad con los países de América Latina, por los sueños, por los idiomas, por un pasado histórico y por un desarrollo económico similares; en esa medida, es muy importante que logremos una integración a nivel latinoamericano.

¿Qué es lo que está pasando ahora en el mundo? Se nos dice que la historia ya se acabó, que el neoliberalismo ya ganó, que la sociedad de consumo del primer mundo es la única opción existente para todos los países. Sin embargo, si uno hace cálculos muy sencillos se llega a la conclusión de que cuando mucho será la solución para algunos países del primer mundo; porque si todos consumiéramos per cápita lo mismo que los habitantes del primer mundo, el petróleo del planeta, por ejemplo, se acabaría en unos cuantos años. Lo que significa que los niveles de consumo en los países primermundistas son enormes en comparación con los nuestros, y no es factible que todos los habitantes del planeta alcancen esos niveles de consumo.

Y este problema nos debe llevar a concluir que la economía no es la finalidad del desarrollo humano. Es decir, nuestro objetivo debe ser precisamente, el desarrollo humano y no el desarrollo de la economía (entendida como el aumento del consumo). La solución para todos nuestros países no debe ser el que aumente el consumo y, que a su vez, aumente la desigualdad entre los que más tienen y los que menos tienen. Así como hay países muy ricos y países muy pobres, dentro de todos los países tenemos gente muy rica y gente muy pobre.

Lo que necesitamos son políticas que nos lleven a transformar esta situación. De la gran injusticia de la distribución de la riqueza en cada país y de la gran injusticia que existe entre lo que consumen los países primermundistas y los países tercermundistas. Necesitamos buscar una alternativa para el mundo. Si nosotros adoptáramos el neoliberalismo, obviamente acabaríamos con los recursos naturales pero no con la injusticia en la repartición de la riqueza.

Aquí es donde creo yo que una asociación como la AUNA y el desarrollo de la actividad científica y tecnológica son muy importantes. Nosotros necesitamos utilizar todas las ideas que han surgido en todo el mundo, no nada más en los países tercermundistas. Por ejemplo, no nos vamos a cerrar a lo que nosotros creemos que es el conocimiento, el conocimiento es universal tenemos que traerlo de todos lados y utilizarlo para buscar alternativas; utilizarlo para desarrollar a nuestros países y, a la larga -aquí desde el punto de vista optimista- convencer a los primermundistas que se necesitan otras políticas hacia el mundo en su conjunto y al interior de cada país.

Uno de los problemas que hemos tenido es que siempre ha habido una relación dispareja entre el norte y el sur. Los recursos siempre van de sur a norte. Nunca van de norte a sur. Las personas preparadas muchas veces se preparan en el sur y luego las contrata el norte; y el norte aprovecha esa preparación de las personas del sur. En esa medida, las redes que mencionaba Ana María Cetto, se han fijado como uno de sus objetivos más importantes el tratar de establecer contactos sur-­sur. Ojalá nosotros fuéramos capaces de tener centros de formación de científicos de primer nivel en el sur.

Y, a pesar de las enormes dificultades, hay algunos ejemplos donde esto ya esta pasando. En Río de Janeiro, el Instituto de Matemáticas Puras y Aplicadas -que tiene un reconocimiento de excelencia a nivel mundial- está doctorando una gran cantidad de estudiantes de distintos países de Latinoamérica y también de países europeos. ¿Y qué sucede ? Sucede que la mayoría de estas personas, doctoradas en el sur, se quedan en el sur, resolviendo problemas del sur. Sus investigaciones abarcan otras áreas, no sólo las matemáticas, sino también otros problemas prioritarios para nuestros países, mismos que al primer mundo no le importa estudiar o resolver.

También es bien sabido que en el primer mundo el porcentaje de estudiantes tercermundistas es enorme. En Inglaterra, el 70% de los estudiantes de posgrado vienen del tercer mundo. Si estos estudiantes se quedaran haciendo sus doctorados en el tercer mundo, en Inglaterra tendrían que cerrar las universidades de tercer nivel, algunas de segundo y las demás tendrían que reducir drásticamente sus programas de formación de científicos. En Estados Unidos, aproximadamente el 50% de los estudiantes de posgrado son de países tercermundistas. Al terminar sus estudios en el primer mundo, muchos de estos jóvenes se quedan en él, no necesariamente dedicados a la actividad científica.

Nosotros tenemos como uno de nuestros puntos programáticos el crear las condiciones para educar de la mejor manera a las personas, sin olvidarnos nuevamente del problema de la endogamia. No podemos pretender estar haciendo investigación de frontera en todas las áreas; hay algunas en las que estamos bien, aunque en la gran mayoría estamos muy atrasados. Y esto nos lleva a concluir que debemos ir al norte pero regresar al sur. Debemos hacer que gente del norte venga al sur. Debemos realizar una gran cantidad de labores científicas en nuestros países, en el sur.

Mencionaba Ana María Cetto, la creación de revistas científicas latinoamericanas. Esto es importante, estas revistas deberíamos internacionalizarlas, que tuvieran impacto y que ayudaran a transformar la actividad científica.

Con frecuencia se da el contacto de un investigador del sur con uno del norte y ese del norte, a su vez, con otro del sur. Por el contrario, casi no se da el contacto entre un investigador del sur con otro del sur. Para modificar esta situación debemos hacer congresos en nuestros países, debemos hacer escuelas en nuestros países, debemos hacer toda la actividad científica como la que se realiza en los grandes centros del norte, localizados en los países de Europa, de Estados Unidos, de Australia, y de Japón, incluyendo la producción de revistas de alta calidad.

Pasando a cosas más particulares, el caso de la astronomía, por ejemplo, existen en México aproximadamente 100 astrónomos profesionales; en el mundo existen como quince mil; en el área de Latinoamérica existen del orden de 600 a 800. En México, publicamos la Revista Mexicana de Astronomía y Astrofísica, la cual es en cierto sentido parcialmente Latinoamericana ya que entre el 30 y el 40% de los artículos publicados son de otros países latinoamericanos, y es la única revista de investigación en astronomía que se publica en el área. En ella se han publicado los resultados de varios congresos latinoamericanos que hemos hecho bajo los auspicios de la Unión Astronómica Internacional que es parte de ICSU (International Council of Scientific Unions). Ya hemos tenido nueve reuniones latinoamericanas y las memorias de las últimas ocho se han publicado en la revista mexicana, lo cual le ha dado un perfil latinoamericano y le ha dado una presencia importante a nivel internacional.

Por otra parte, quisiera destacar que hemos logrado hacer investigación multinacional con algunos colegas de otros países latinoamericanos; y eso es otra cosa que debemos impulsar. El trabajo de grupo en ciencias es muy importante. Además los grupos ya no sólo son multidisciplinarios, muchas veces son multigeneracionales y multinacionales. Y la combinación de estas tres cosas la multidisciplinaridad la multinacionalidad y la multigeneracionalidad produce artículos mucho más poderosos, mucho más complejos y con un impacto mayor que los producidos anteriormente.

En fin, volviendo al planteamiento general, concluyo diciendo que necesitamos que las sociedades sean más democráticas, que todos tomemos las decisiones y seamos responsables de ellas. Y aquí estoy hablando de todos. De los 5,500 millones de personas que habitan el planeta. Si todos tomamos las decisiones no sólo algunos habitantes de algunos países, sino los habitantes de todo el mundo, éste tendrá un futuro promisorio. Creo que el desarrollo de la educación, de la ciencia, y la integración de los países latinoamericanos nos llevarán a sociedades más justas, a sociedades más participativas, a tratar de buscar, insisto, alternativas que nos convenzan a nosotros y a los habitantes de los países primermundistas de que el problema central no es consumir más, sino tratar de ver como evitar las grandes diferencias que existen entre los países y entre los habitantes de cada país.

Dr. José Valdés Galicia: También yo quisiera, antes de empezar, agradecer a la AUNA, a Ana Mª Cetto la oportunidad de participar en esta reflexión colectiva y de relatarles, en particular, las experiencias que los colegas y yo que trabajamos en la geofísica espacial hemos tenido en Latinoamérica.

Considerando que Ana María ya hizo una descripción general de lo que se hace y tomando en cuenta las reflexiones globales que hizo Manuel, poco podría yo agregar a esto. Pero sí me gustaría relatarles en particular la experiencia que nosotros hemos tenido, de la cual creo que se pueden extraer enseñanzas que son de orden más general. La ALAGE, es el nombre de la organización que por el momento yo presido, cuyo vicepresidente está en Brasil y próximamente se convertirá en el presidente. De la ALAGE, les puedo decir que tiene una historia ya no tan corta. En 1988 quien era entonces director del Centro Latinoamericano de Física Juan José Gianbiagi -muy recordado por la comunidad de físicos en Latinoamérica- y el director del Instituto Nacional de Pesquisas Espaciales en Brasil, junto con un grupo de colegas entusiastas, propusieron la realización de una conferencia de Geofísica Espacial, la COLAGE. Una primera COLAGE se realizó en Brasil en 1988. La cual tuvo gran éxito, al haber una gran respuesta de los países de Latinoamérica, por lo cual se decidió hacer otra reunión. Se habían obtenido cosas interesantes; entre otras, nos conocimos por primera vez los latinoamericanos que trabajábamos en estas cosas. Así, se convino y a la postre se realizaría una segunda Conferencia de este tipo en México, 1991. En esta Segunda Conferencia, incluso aprovechamos el hecho de que el 11 de julio de ese año hubo un eclipse solar —que seguramente todos nosotros vimos— y su observación y análisis fue una parte de la agenda de la propia conferencia.

En esa segunda ocasión, se vio la necesidad de empezar a constituir una forma más permanente que nos ligara y, de esta manera, se constituyó lo que llamamos en ese entonces la COPLAGE Comisión Permanente Latinoamericana de Geofísica Espacial. La tarea fundamental y primera de esta COPLAGE fue definir ¿quienes somos?, porque el término geofísica espacial se puede ampliar a muchas cosas; y segundo la de funcionar como un comité permanente que sirviera de ligazón, sirviera para ayudar a la Tercera Conferencia Latinoamericana de Geofísica Espacial. Ésta se realizó en la Habana, Cuba, en 1993; en esa ocasión, teníamos ya otro tipo de ideas y nos decíamos a nosotros mismos: «tenemos que darle otra forma más orgánica a la Comisión, tenemos que buscar una organización más permanente que nos de cuerpo, que nos de más cohesión...» y emitimos un documento, los que estabamos en la COLAGE en ese momento, una declaración que algunos quisieron llamarle la Declaración de la Habana; esto, obviamente, parecía muy pretencioso, quedando finalmente como la Resolución de la Habana.

Voy a leerles algunos de los considerandos del documento que acompañaron a este documento, por que aquí dice geofísica espacial pero, tal término, es aplicable casi universalmente. Dice: «...el entorno del hombre se ha ampliado en las tres últimas décadas hasta incluir en él al espacio, su estudio ha propiciado el reconocimiento de la relación íntima entre la actividad del sol y algunos fenómenos terrestres; de ahí la necesidad de considerar a la geofísica espacial como un elemento indispensable y complementario en proyectos tales como el cambio climático...». Pero también llegamos a la conclusión de que, en Latinoamérica, «...la necesidad de una mejor integración y cooperación para el desarrollo de la geofísica espacial esta determinada por diversos factores tales como:

1. La poca comprensión de los organismos que financian la ciencia, acerca de la importancia de la geofísica es pacial en nuestra región; dada principalmente por la necesidad de priorizar otras investigaciones de impacto económico y social más evidentes.

2. La desigualdad en el proceso de formación de especialistas que, en la mayoría de los casos, se han desarrollado en países industrializados; es decir, en condiciones diferentes a la realidad de nuestros países.

3.  La escasa existencia de proyectos de investigación en países avanzados que tengan una amplia participación latinoamericana.

4.  El alto costo de las investigaciones experimentales, las cuales exigen inversiones que la mayoría de los países latinoamericanos no están en condiciones de financiar; y

5. Las limitaciones económicas para participar en conferencias internacionales, cursos de posgrado, etc. que restringen la posibilidad de actualización científica y técnica y nos aíslan de las principales tendencias de investigación en el mundo”.

Como ven, en muchos de estos párrafos si le quitan geofísica espacial ** y le ponen química, astronomía o lo que sea, es válido. Me voy a permitir también, creo que es ilustrativo, leer lo que fue la Resolución del 4 de noviembre de 1993 en la Ciudad de la Habana, dice: “En vista de que la geofísica espacial, la rama de las ciencias, está cobrando creciente importancia para la operación eficaz y segura de sistemas tecnológicos espaciales, así como para el mejor entendimiento de los mecanismos del cambio climático global; de que en Latinoamérica grupos de científicos hacen importantes aportes a la geofísica espacial con estudios teóricos y con mediciones realizadas con instrumentos emplazados en estaciones en tierra y en satélites, así como durante campañas científicas abordo de globos y cohetes sonda, frecuentemente en colaboración mutua o como parte de programas internacionales, y teniendo en cuenta que para afrontar con éxito, las múltiples dificultades que se interponen al desarrollo de las investigaciones sobre geofísica espacial en cada país latinoamericano es preciso encontrar nuevas vías que posibiliten utilizar de un modo más eficiente y de forma mancomunada los recursos materiales y humanos disponibles, aprovechando la unidad cultural y la similitud de condiciones económicas de la región, los participantes en la tercera conferencia latinoamericana de geofísica espacial resuelven por unanimidad:

1.  Crear la Asociación Latinoamericana de Geofísica Espacial, ALAGE, como un lazo de unión entre la comunidad de los científicos participantes, de acuerdo con el proceso y con los objetivos detallados en el documento sobre la creación de una organización Latinoamericana de Geofísica Espacial adjunto a esta resolución y parte integral de la misma.

2. Instar a las organizaciones públicas y privadas nacionales e internacionales que financian la investigación científica de países latinoamericanos, a que pongan especial atención a los programas propuestos para geofísica espacial en sus respectivos ámbitos de acción y les asignen carácter prioritario.

3.  Solicitar a las Academias de Ciencias o Consejos de Investigación Científica, según corresponda en cada país, a proveer los fondos para una modesta cuota de suscripción que permita el funcionamiento de la ALAGE especialmente durante la crítica fase inicial de su existencia”.

Esto fue en 1993, ahí se estableció por elección una mesa directiva provisional que se encargaría de elaborar unos estatutos, de elaborar un boletín (tenemos un boletín que sale cada dos meses) y de hacer un recuento de los recursos humanos del área.

En 1996 en Tucumán, Argentina, tuvimos la cuarta reunión, en donde se formalizaron los estatutos, se estableció la primera mesa directiva formal -una de las cosas importantes es que prohibe la reelección del presidente-, hay un vicepresidente que es el presidente electo automáticamente y no se vale que el presidente sea el vicepresidente de la que sigue; la rotación de los cargos es importante; se creó un comité asesor  en donde hay un representante por cada uno de los países participantes y un comité para el programa de la siguiente conferencia, la quinta, COLAGE que va a realizarse en 1998 en San José de Costa Rica.

Se discutieron una serie de objetivos, no viene al caso leerlos, en fin tenemos ya una estructura formal, estamos funcionando y creo que tenemos cosas de que presumir, si se vale; mencionaría que en la 4ª COLAGE se presentaron 102 trabajos de contribución, todos con, al menos un participante latinoamericano; hubo 23 conferencias invitadas, de las cuales la mitad fueron por parte de gente de fuera de la región y la otra mitad de gente de la región. Tuvimos como invitados, por ejemplo, a uno de los investigadores principales del satélite Yokoh, un satélite japonés que está dedicado al estudio del sol y que ha revolucionado las ideas que se tenían hasta hace un par de años sobre la dinámica solar; y un investigador alemán que esta al frente de uno de los experimentos más interesantes de otro satélite, el Soho, que está dedicado a estudiar el entorno terrestre, el medio interplanetario y el sol; estuvo también un investigador de la NASA que está al frente de un programa que se llama el International Solar Terrestrial Program, dedicado a estudiar las relaciones que existen entre la variabilidad del sol y la Tierra ; en fin, estuvo el presidente de la Comisión de Rayos Cósmicos de la Asociación Internacional de Física Pura y Aplicada. Todos ellos, quedaron muy bien impresionados con nuestra conferencia; pudimos hacerles notar la ciencia que se hace en Latinoamérica y, al mismo, tiempo aprovechamos su experiencia, su sabiduría.

Además, se dio algo interesante y nuevo en esta conferencia: hubo una serie de seis conferencias de interés general al final de los trabajos normales del congreso, a la cuales se había invitado, desde tiempo atrás, a muchachos de preparatoria y secundaria; y era muy emocionante, ver como familias enteras entraban a estas conferencias a las 6 o 6:30 de la tarde. Esto fue algo interesante e importante y que a veces se nos olvida a los científicos, es decir, tenemos que interaccionar con la sociedad, tenemos que decirles que es lo que hacemos, y también, por qué no, contagiarles del entusiasmo por las cosas que uno hace.

Estuvo presente una gente tan notable como el Dr. Lucio Macchetto, que es uno de los principales investigadores del telescopio espacial Hubble quien fue desde Estados Unidos hasta Tucumán, Argentina, sólo para dar esa conferencia. Tuvimos el financiamiento de organismos internacionales como la Asociación Internacional de Aeronomía y Geomagnetismo, la Academia de Ciencias del Tercer Mundo, el Centro de Física Teórica del Trieste y desde luego el CLAF a través del cual llegó dinero de la UNESCO y organizaciones espaciales mundiales, de diversa índole.

Lo importante -y ya lo mencionó Ana María-. es que se trata de eventos que se financian con muy poco dinero. Les puedo decir que de los cientos de participantes, muchos fuimos total o parcialmente financiados con los recursos generales del congreso; y en él, no se gastaron más de 20 mil dólares, un evento realmente muy barato. Quisiera señalar, como dato muy importante, que la delegación brasileña llego con un avión prestado de la fuerza aérea, 23 gentes en un avión de la fuerza aérea brasileña, esto quiere decir que cuando se quieren hacer las cosas se pueden; en este caso hasta los militares cooperan.

Para terminar quisiera decirles lo que siento que han sido nuestros logros. Hemos logrado que nuestras conferencias sean conferencias que no le piden nada a ninguna conferencia de nivel internacional. Hemos llegado a un nivel bastante aceptable dentro de la comunidad mundial, al menos logrado tener una comunicación permanente. Tenemos un pequeño boletín que se edita dos veces al año. Algo muy importante: tenemos un directorio latinoamericano de investigadores en geofísica espacial, no somos muchos, somos alrededor de 170 en toda la región y en este directorio ustedes encuentran todas las gentes que están trabajando, en que tema están trabajando, cuál es su dirección, cuál es su correo electrónico -un instrumento que es muy útil para los que trabajamos en estos temas o algunos a fines-; en ese directorio incluimos gente de Estados Unidos, España, Bélgica, Italia, porque son gentes con quienes mantenemos relación -han trabajado con algunos de nosotros- y han mostrado interés por asistir a las conferencias; dicho sea de paso, el hoy secretario del exterior de la ALAGE vive en Alaska, es un argentino que hace muchos años se mudó a Estados Unidos, es una gente que ha estado muy interesado con problemas científicos, con ligas muy claras con Latinoamérica, ha sido uno de los pivotes de esta organización. Entonces, somos algo más que latinoamericanos.

Pero desde el punto de vista latinoamericano, tenemos un convenio con la Federación Latinoamericana de Sociedades de Física. Hemos logrado ya la incorporación de Perú, Venezuela, Bolivia y Costa Rica, cuando sólo habíamos empezado con México, Argentina, Brasil, Chile y Cuba. El Programa Científico para las Relaciones Solares Terrestres ha incluido a dos miembros de la mesa directiva de ALAGE en parte de su organización. Hemos incrementado las discusiones académicas, hemos tenido un intercambio mucho más fuerte. Han venido a México investigadores jóvenes como Posdoctores. Han venido investigadores a hacer posgrados, doctorados, hay relación interesante en esto y, otra parte importante, es que trayendo investigadores de primer nivel, de fuera de la región, les hemos mostrado lo que hacemos aquí y han quedado bien impresionados, salen de las conferencias con la convicción de que deben cooperar con nosotros, de que vale la pena estrechar lazos, porque no estamos jugando.

De las tareas a futuro: la primera sería consolidar nuestra unidad y no olvidarnos de que vivimos en un mundo y hay que relacionarse con los demás; hay proyectos en ciernes, por ejemplo, el proyecto de el estudio de todo el subcontinente de la ionosfera. Este tipo de proyectos hay que seguirlos empujando; hay que agilizar las discusiones y hacer reuniones más ágiles, dar seguimiento a lo que sucede después de las reuniones, etc., porque la ciencia y las disciplinas académicas dependen de que existan gentes nuevas que se incorporen; hay que incrementar la participación de estudiantes, particularmente estudiantes de posgrado, que se interesen en esto, que tengan una oportunidad de participar con sus trabajos en estas conferencias, incorporar a otros países y conseguir quien nos de dinero. Esto es uno de los problemas mas importantes, para hacer cosas se necesita tener dinero y, hasta hoy en día, esta Asociación ha vivido al amparo de ciertos proyectos y a veces de los bolsillos de los que la estamos dirigiendo, este es un punto muy importante, crucial. Voy a dejarlo ahí, he relatado una experiencia completa desde que nació, hasta donde vamos y lo que pensamos hacer, tiene su valor aunque sea demasiado particular. Gracias.

Dr. Jacobo Gómez Lara: Gracias a Ana María y a la Asociación por la Unidad de Nuestra América por invitarme a este coloquio. Voy hablar muy rápidamente del caso de la química, refiriéndome a algunas de las cosas que ya se dijeron y mencionando otras, en relación con el tema específico que nos ha ocupado y nos debería de ocupar por mucho tiempo, que es esta integración de América Latina y, en nuestro caso específico, la Cooperación Científica-Tecnológica hacia la integración de América Latina.

En términos generales, la cooperación Científico-Tecnológica como un factor de integración de América Latina es pobre en general; tenemos casos muy importantes e interesantes y casos muy concretos pero, en general, es pobre y en algunas áreas es inexistente. En general los desarrollos reconocidos como colaboraciones entre países de la región son escasos y además hasta ahora han sido discontinuos. De repente me encuentro a un colega, en alguna reunión internacional o latinoamericana, que hace cosas parecidas a las que yo hago y empezamos a platicar y decidimos hacer una colaboración más estrecha. Entre un químico de Costa Rica, Puerto Rico o Colombia lo hacemos y después de haber colaborado y establecido algunas cosas, algunas medidas, cálculos, presentado modelos y hasta publicaciones conjuntas, poco a poco se va en general, uniendo la colaboración. No es el caso siempre lo que sucede, a veces es discontinua esta colaboración. Conozco colaboraciones de gentes que han durado por años, por ejemplo la colaboración que hay del Departamento de Química de la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa, y la Universidad Nacional de San Luis en Argentina, entre otras cosas lo han logrado en muchos años, la interacción entre líquidos y sólidos, pero en general son discontinuos.

Solamente en años recientes, decíamos, que se ha incrementado favorablemente el intercambio académico por varias razones que ya se mencionaron. De hecho hemos dado un salto cualitativo con la formación de las Redes, porque antes no existían los foros y las iniciativas. Y es que todo mundo sólo estaba esperando y pensando como hacerle; y una vez que se dieron las iniciativas en la formación de las Redes, éstas se han consolidado muy rápidamente a pesar del poco financiamiento, también en este caso; estos años recientes, nos han dado acciones que son todavía muy puntuales, concretas y específicas. La Red Latinoamericana de Química, ha hecho varias acciones que son demasiado concretas y específicas, es el primer año y medio que esta funcionando, probablemente con el tiempo hagamos más cosas.

Por otro lado, las acciones que se han establecido no solamente son apoyadas por las instancias que en general financian a la Ciencia y a la Tecnología, me refiero a los CONICETS, CONACYT y a todas estas agencias gubernamentales y estatales que están encargadas de apoyar a la Ciencia y la Tecnología. En ocasiones, la correspondiente agencia gubernamental tiene una oficina específica para el intercambio académico como es el caso de México, en donde se apoya bastante y, con frecuencia, las interacciones con Latinoamérica.

 ¿Qué es lo que propicia esta situación? o ¿Qué es lo que esta causando la situación en parte de aislamiento? Son causas múltiples. Las geográficas, porque la distancia es un factor muy grave e importante que reduce la integración, no la hace eficiente ni constante; históricas, recordemos que la metrópoli nunca hizo un esfuerzo porque tuviéramos relaciones estrechas con otros países, de eso ya pasaron muchos años, hoy con la red electrónica, el Internet y los faxes, las relaciones han aumentado en forma exponencial en los últimos años. Así, estamos viendo un horizonte más claro y mejor para esta relación, en términos de la integración de América Latina que es lo que nos interesa primordialmente. Otras causas están relacionadas con intereses ajenos, estos intereses más bien lo que desean para nuestros países no es que estemos bien relacionados e integrados a través de la ciencia y la tecnología, ni a través de nada, lo que interesa a estos países primermundistas son bajas tasas de desarrollo para que haya una dependencia mayor y una soberanía, concepto que, si anteriormente era muy claro y concreto, ahora resulta que hay que cambiarlo, hay que ver hasta donde llega la soberanía, están muy interesados en la pérdida de la soberanía.

La explotación exhaustiva de nuestros recursos es también otra causa que propicia esta situación de aislamiento y alejamiento. Nosotros tuvimos que luchar contra todas ellas, y lo estamos haciendo aunque sea muy puntual, muy local, o sólo en algunas áreas por lo pronto, pero estamos luchando contra todo ello.

En el caso de la Química y sus ramas asociadas es el ejemplo más claro, la interacción ha sido definida por factores geográficos, históricos, políticos, sociales y económicos. Existe también una Federación Latinoamericana de Asociaciones de Químicas (FLAQ) que tiene muchísimos años, ya es una asociación anquilosada, no hace otra cosa que promover los congresos latinoamericanos de química; los organizadores son el país que solicita la sede, esto es cada dos años. La Federación toma parte lateralmente, tiene también un boletín que publica pero tiene una distribución muy restringida, no lo conoce la comunidad química propiamente dicha. En esta FLAQ, hemos tratado de hacer muchas cosas para renovarla pero siempre nos encontramos con una resistencia por las gentes que la forman; hay uno que es el presidente honorario de por vida y estas situaciones van deteniendo progresos. Pero se reconoce que fue la primera que empezó a organizar y promover estos congresos.

Las Redes Latinoamericanas de Ciencias empezaron a funcionar especialmente la de Química en 1995. A partir de ese año, se ha realizado algo con los pocos dólares que da la Oficina Regional de Ciencia y Tecnología de la UNESCO. Ésta, por cierto, se ha portado muy bien con nosotros, nos han apoyado con becas para que estudiantes e investigadores jóvenes que quieran hacer una pasantía, en otro lado, tengan un apoyo de nuestra parte de manera que puedan desplazarse a un laboratorio desde Chile hasta Brasil, o desde Argentina hasta México. En este sentido, hemos tenido varios casos que hemos podido apoyar con este intercambio académico.

Aunque son acciones muy locales, están dando lugar para que se abra esta colaboración y también se dan becas a investigadores jóvenes a los cuales les ha sido aprobada alguna presentación en algún congreso de la región, entonces se les ayuda también con parte de los gastos. Gastos que. implicarían, desplazarse de México a Santiago de Chile para un congreso o de Brasil a Puerto Rico a otro. Sin embargo, todo esto significa poco frente al problema global y el conjunto de acciones que. requeriría la integración latinoamericana en este campo.

Sin embargo somos optimistas. En ese sentido, durante la Cumbre Latinoamericana del Viña del Mar, el presidente Frei propuso crear un fondo latinoamericano para apoyo a la ciencia y la tecnología. Esto es importante porque la propuesta fue hecha por el presidente anfitrión y ahora esta oficina de ciencia y tecnología más todas las redes y todas estas gentes asociadas en conjunto están pensando llevar una iniciativa más concreta y definitiva a la siguiente cumbre que será en Cartagena, Colombia. A ella, se va a llevar una proposición muy específica y concreta con un plan de desarrollo bien definido y una petición de varios millones de dólares para hacer el fondo de financiamiento a la ciencia y tecnología en la región.

El panorama, aparentemente, está mejor. Los cambios de gobierno que se han dado en los últimos lustros, no me refiero a México desde luego, pero me refiero al carácter cuando menos de la imagen más democrática de lo que teníamos hace decenios, por ejemplo, el caso de Brasil específicamente.

Preguntas y respuestas.-

Asistente: Yo quisiera tocar el punto del financiamiento, creo que falta el dinero para apoyar la investigación y sacar a nuestros países tercermundistas hacia adelante y no lo tenemos por parte de los gobiernos antidemocráticos. Yo pensaba, en la relación entre la sociedad y los científicos; y pregunto si estas redes científicas se han acercado a la sociedad misma, para buscar este financiamiento a través de las empresas. Muchas veces, las empresas obtienen los beneficios de esa investigación. Por otro lado, quiero preguntar respecto al rezago de la investigación científico-técnica del sur; específicamente de nuestro país, a mi me preocupa mucho que en algún momento nuestro país fuera totalmente autónomo, no depender de los EUA. ¿Cuál es el rezago que tenemos en la investigación científico-técnica respecto a Estados Unidos? ¿Se puede cuantificar de alguna manera?

Asistente: Una pregunta en el mismo tenor que el compañero. Me gustaría conocer respecto a la integración de Latinoamérica ¿hasta dónde podría llegar  América Latina si tuviera las posibilidades de desarrollo en esta área? Por otro lado, quisiera saber qué país latinoamericano está más avanzado en alguna rama y además en qué ramas está especializado cada país o existe una división internacional de la investigación científica o, en su caso, si los países mayormente avanzados de América Latina están a la par todos en el nivel de investigación.

Asistente: En torno a estos temas, hay un caudal de preguntas que pueden formularse como actores de la integración regional. Se ha hablado mucho de que somos maquiladores de ciencia y tecnología; la generación de nuevos procedimientos está supeditada en gran medida a iniciativas primermundistas pero, yo creo, que hay muestras respecto a la generación de conocimiento que dicen lo contrario. Valdría la pena reflexionar sobre estos motores de integración, cómo pueden modificarse, incluso en contra de los recursos que propicia la propuesta política neoliberal y propiciar este tipo de redes y comunicación tercermundistas, para separar las comunidades que no permiten o inclusive se ve como en ciertas élites marginatorias de estos intercambios. Yo creo que hay pasos en la constitución de un sistema de investigación latinoamericano, estos avances dan cuenta de ello, pero ¿en qué medida los obstáculos que se han encontrado sobre todo financieros e institucionales pueden ser superados de una manera más consistente? Me parece que las experiencias relatadas son pruebas de que son factibles. Finalmente, creo que el aislamiento al que hacía referencia el doctor Valdés es muy importante, los ámbitos en los que se mueven los medios y los conocimientos de la ciencia y su repercusión en la sociedad son muy importantes de enlazar.

La potencialidad que existe en la investigación, como lo saben los ponentes con sus experiencias, es real. Y ellos conocen los obstáculos que existen en la administración y la apropiación muchas veces unilateral por parte de las ahora empresas mundiales para impedir el uso en la proyección social de los conocimientos, sería interesante conocer su opinión respecto a tender puentes entre los países latinoamericanos y los problemas que existen para ello.

Asistente: Quiero agradecer a los ponentes la deferencia de venir a dialogar con  nosotros esta problemática latinoamericana. La cual, por lo regular, sólo se ve desde el punto de vista económico, político o social. Pero ese ha sido el énfasis de AUNA, a lo largo de los coloquios que ha realizado. Hemos podido advertir que hay muchos temas y que son complementarios sin duda.. Quien fuera a pensar que el problema del género, pudiera tratarse también en ese ámbito global latinoamericano; y hemos estado considerándolo como ahora consideramos este ángulo científico tecnológico que es tan importante. En esta perspectiva, habría muchas interrogantes. Por ejemplo, en el pasado, cuando la lucha internacional de las ideologías estaba vigente, se hablaba de la ciencia que se hacía más allá de las ideologías; es decir, la comunicación establecida entre distintos científicos de diversos países independientemente de signos etc. Esto daba muestra de la existencia consistente de una comunidad científica internacional. Yo me pregunto, si este aspecto es considerado también a propósito de primeros mundos y terceros mundos; es decir, si existe una posibilidad de hacer ciencia entre primer mundo y tercer mundo, independientemente de consideraciones de carácter histórico. Y lo digo por que no puede uno, evi tar hablar de los problemas de hacer ciencia en países subdesarrollados como el nuestro. Las condiciones de la muy escasa preparación de nuestros jóvenes en la metodología, en la investigación y los quehaceres científicos. Mucho se habla de que la ciencia se desarrolla en otros países so bre la base del esfuerzo personal más que de los esfuerzos institucionales y gubernamentales, a pesar de que existen estos últimos. Pero muchos científicos —y tal vez en el campo de la ciencias sociales esto sea más notable— se forjan con base en un esfuerzo personal y no en los estímulos a los cuales todos tienen derecho. Entonces, son condiciones muy difíciles en las cuales se desenvuelve la ciencia. Así, ¿es viable establecer una comunicación de tú a tú con la comunidad científica a nivel internacional, más allá de espacios en donde se ha logrado; ¿es viable establecer ese desarrollo de nuestra comunidad científica al tú por tú, hasta el grado tal que. en el tercer mundo se estén trabajando proyectos de punta a nivel internacional. La siguiente pregunta: ¿qué. tanto existe  este apoyo de las agencias gubernamentales hacia el quehacer científico en Latinoamérica? Es decir, organismos como CONACYT en el caso de México ¿en realidad mantienen proyectos, procesos de trabajo de desarrollo de la ciencia que permitan advertir un apoyo fundamental para el que hacer científico? o están orientados a intereses de carácter político que frenan las posibilidades de desarrollo de proyectos que son importantes para los propósitos latinoamericanos. Por último, yo diría que el asunto de las redes nos trae a colación la importancia que crecientemente vienen teniendo distintas expresiones de la sociedad civil. ¿Qué tanto corresponde a la necesidad de los científicos tomar en sus manos un conjunto de proyectos sociales culturales etc.? Conscientemente el desarrollo de esas redes, es decir, las redes son una consecuencia de esa necesidad de tomar en sus manos la comunidad científica su propio desarrollo para beneficio de la sociedad o ¿hay también un punto gubernamental o son proyectos semioficiales los que están planteados ahí en las redes?

Dr. Manuel Peimbert: Respecto a la pregunta del rezago, hay una serie de indicadores que así lo muestran. Por ejemplo en México, hay del orden de un investigador por cada 10,000 habitantes, mientras en los países desarrollados hay de 20 a 40 investigadores por cada 10,000 habitantes. Todos los países latinoamericanos tienen números parecidos a los nuestros: entre medio y dos investigadores por cada 10,000 habitantes. Estos números implican que el rezago en la formación de los investigadores es enorme. Hay que ir a los orígenes del problema, ¿por qué somos tan poquitos? El bachillerato en México ha avanzado muchísimo y cubre al 30% de los jóvenes en edad de cursarlo; pero en los países desarrollados cubre como al 80%. En México únicamente el 15% de los jóvenes en edad universitaria realiza estudios universitarios o su equivalente; en cambio, en los países desarrollados, el porcentaje oscila entre el 35 y 50%. Así es que si queremos ser como los países primermundistas de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), necesitaríamos un sistema universitario 3 veces mayor que el actual. Y si no quieren que crezca la UNAM, nos urgen más universidades. El número de doctorados que producimos al año, contando aquellos mexicanos que se doctoran en México y en el extranjero, es del orden de 500, el número que produce EUA al año es de 34,000. Otra manera de medir el rezago, es conocer cuánto dinero se asigna a la ciencia en este país; sabemos que en México alcanza el 0.3% del PIB, mientras que en los países desarrollados el porcentaje oscila entre el 1.5% y el 2.5%. Lo cual indica que el gasto relativo realizado por México es 6 ó 7 veces menor que el realizado por los países desarrollados, Pero, además, el producto per cápita en México es como 8 ó 10 veces menor que en los países del primer mundo, como los EUA y Japón. Entonces, estamos gastando, per cápita, 60 veces menos en ciencia que los EUA.

Al respecto, algunas autoridades nos dicen que ya a los EUA la ciencia no les importa debido a que ganaron la guerra fría y como consecuencia han reducido su gasto en ciencia en un 4%. Es decir, en lugar de que gasten 60 veces más per cápita que nosotros están gastando 58 veces más. El día que los EUA bajen su gasto en ciencia por un factor de 60, entonces sí podríamos decir que «estamos gastando mucho en ciencia y tecnología». Tal vez los EUA redujeron el número de investigadores contratados en un tres por ciento en el último año, pero lo cierto es que siguen saliendo sus revistas de investigación y continúan manteniendo todos los programas medulares de investigación e iniciando muchos más. En Japón y en Europa el apoyo a la ciencia va en aumento, y en no pocos medios científicos de los EUA hay preocupación, ya que consideran que, si no aumentan el gasto en ciencia y tecnología, Japón y Europa se colocarían internacionalmente por encima de la nación norteamericana.

Ahora, nos preguntan ¿la sociedad está apoyando a la ciencia en México? Generalmente el apoyo que se recibe de las empresas es muy raquítico; además, la gran mayoría de las empresas con capacidad de investigación son transnacionales y, por tanto, la investigación la hacen fuera de México. De ese 0.3% del PIB, el apoyo de las empresas constituye alrededor del 10%, esto es el 0.03 del PIB. Sinceramente, creo que el apoyo que necesitamos es el de la sociedad, el de la mayoría de los mexicanos. Y para tener ese apoyo, debe existir la posibilidad de que cualquier miembro de la sociedad se pueda convertir en científico. Esto no quiere decir que todos vayan a volverse científicos. Pero sí, que cada familia pueda decir: «si mi hijo quiere ser científico, que le eche las ganas y seguramente va a llegar». En ese momento, tendríamos el apoyo de la sociedad. Sucedería como con el equipo nacional de futbol. Todo mundo sabe que si alguien le echa muchas ganas al futbol va a llegar a la selección y que todos vamos a apoyar al equipo de futbol cuando juegue contra Costa Rica o los EUA; ahí iremos a gritar. Pero, en la medida en que las familias de clase media o de clase baja no vean en su futuro la posibilidad de que sus hijos puedan dedicarse a la ciencia, no vamos a tener su apoyo porque van a decir: «no pues... a eso nada más se pueden dedicar jóvenes de familias muy ricas y unos cuantos locos que andan por ahí...»

Dr. José Valdés: Yo quisiera tocar el problema acerca de que si las redes son el correspondiente a los organismos sociales que han brotado en nuestro país, al menos en mu chos lados. Yo creo que el símil es muy bueno. Ha sido realmente la necesidad de comunicarnos, de establecer ligas y de integrarnos El primer intento ha sido el Instituto de Pesquisas Espaciales de Brasil, pero después la gente ha tomado en sus manos esta organización y nosotros la hemos hecho y existe por la voluntad de los miembros. Es una conciencia de la necesidad de integrarse. Me voy a permitir leerles uno de los objetivos de la asociación que  por hoy yo presido: «Fomentar el interés y la participación de los científicos en la política científica de sus respectivos países», o sea hay una conciencia en la gente de que los científicos debemos tomar las riendas de la ciencia en nuestra manos. Estos son los motores de inte gración, de la conciencia y de la necesidad.

Quisiera tomar ahora un momento para explicar qué es la ionosfera. La ionosfera es una capa de la alta atmósfera en donde los componentes de los distintos átomos están separados; los átomos básicamente están formados por protones y electrones, protones que están en el núcleo y electrones que están afuera. En la atmósfera que está aquí los átomos están juntos, si yo separo los protones y los electrones yo lo que obtengo es un plasma. Hay muchos ejemplos de plasmas, los focos de neón son plasmas. Los plasmas que son gases ionizados, gases a los que se ha separado los componentes atómicos responden a otro tipo de estímulos en particular estímulos eléctricos y magnéticos. Como responden a estímulos eléctricos y magnéticos la ionosfera es la capa de la atmósfera que es la responsable de la gran mayoría de la radio y la telecomunicaciones en la Tierra. Las estaciones de radio emiten su onda electromagnética, ésta rebota en la ionosfera y por eso la podemos observar, el estudio de la ionosfera es muy importante para comunicarnos entre nosotros. La idea que hay en la asociación nuestra es hacer un estudio subcontinental de la ionosfera, caracterizar todo nuestro subcontinente muy basto cuando uno viaja a Argentina se da cuenta de qué grande es Latinoamérica. Esto nos ayudará a conocer mejor este entorno y aprender a comunicarnos mejor.

Por último, quiero comunicarles lo que me dijo un investigador alemán en nuestra última reunión en Argentina, dijo: «no saben ustedes el potencial que tienen en sus manos...en ninguna otra región del mundo hay tantos seres que se entiendan en el mismo idioma...el potencial que tiene Latinoamérica es enorme.»

Dr. Jacobo Gómez Lara: El aspecto que yo quiero mencionar es la referente a si las agencias gubernamentales de apoyo a la ciencia y tecnología son realmente de apoyo. Si realmente se califican honesta, racional y científicamente las peticiones y solicitudes de apoyo. En general podemos decir que en México hay un sistema de que la misma comunidad científica califica los proyectos que se presentan, tanto los que. se realizarán en México como otros. Se trata de hacer que estén calificadas, hasta donde sea posible, por los mismos científicos; se llama calificación por pares. Un comité califica basado en las opiniones de sus pares. Esto se hizo para evitar hasta donde sea posible el compadrazgo, el nepotismo o las llamadas por teléfono. En términos generales podemos decir que el CONACYT en México guarda todas las apariencias para no sospechar ni siquiera un poquito de que algún proyecto o solicitud se aprobó indebidamente. Bueno, como todo lo que viene del gobierno tenemos derecho de dudar de él así que también tenemos derecho de dudar de CONACYT; pero las administraciones diversas de esta institución, han cuidado esa imagen. Yo no estoy defendiendo al CONACYT, pero creo que más o menos funciona en ese sentido. Ahora el problema son los centavos, porque nunca alcanza para nadie; los centavos que se manejan, sólo alcanzan para unos cuantos proyectos y becas. Por ejemplo, estas redes se formaron en buena parte con un impulso oficial internacional, especialmente de la UNESCO y sus otras instancias; o sea, es muy difícil que un parlamento o una diputación haga notar que está haciendo falta que se arme una red internacional de química, o que organizaciones no gubernamentales recomienden que se hiciera una red de física. Entonces, la verticalidad de esas decisiones tiene una razón de ser y funciona, este fue un poco el caso de la formación de las redes científicas. Pero ya establecidas se ve que comienzan a funcionar a través de los miembros que las componen, como es el caso de la Geofísica Espacial.

Ana María Cetto: Creo que tenemos muchos motivos muy profundos para integrarnos y para avanzar juntos, aunque a veces no los hacemos explícitos. Inclusive, nuestra forma de expresarnos es bastante diferente de la forma que tienen nuestros colegas de las ciencias sociales y las humanidades; pero creo que compartimos mucho estos motivos y son realmente motivos profundos que tienen que ver con nuestra preocupación por la soberanía y por la  independencia.

Ahora debemos considerar que las ciencias son muy jóvenes en nuestros países. Hacer ciencia, hacer crecer el aparato científico de las comunidades afines y la actividad científica cuando ya en los países desarrollados está tan sólidamente establecida y tan madura, es muy difícil, sobre todo si se quiere hacer crecer soberanamente.

Igual que en todos los campos y ámbitos de la actividad humana, padecemos de un coloniaje externo e interno. Miramos mucho más al norte que al resto de nuestros paí ses y nuestros vecinos. Es muy común encontrar trabajos que son de maquila. Y al menos parte de los miembros de la comunidad científica de nuestros países es consciente de eso y quisiera cambiar esas cosas; y en razón de ello es que nos organizamos, tratando de unir esfuerzos para que esto no sea así y busquemos nuestras propias motivaciones para hacer ciencia.

Muchas veces los resultados de esa actividad científica se van a parecer a los resultados de la actividad científica en otros lados. Pero cuando menos, habremos tenido nuestra motivaciones para hacer ciencia; lo cual no se puede decir que sea el caso en lo general. Por lo tanto, puede decirse que actualmente el panorama de la ciencia a nivel internacional es trasnacional y que esfuerzos como el que hoy nos convoca, están para combatir ese carácter trasnacional y buscar una participación más propia. Para eso, el apoyo de nuestros gobiernos, los Conacyts y otros, funcionan como agencias: a veces bien, a veces no tanto. Yo creo que lo que hace falta en nuestra región, es una política científico-tecnológica más propia, más definida.

En los países desarrollados, una característica de sus políticas científicas es que son de largo plazo, son coherentes y están basadas en un análisis, en un diagnóstico y en una reflexión propia sobre lo que les conviene. Tienen sus propios grupos de investigación sobre política científica o sobre ciencia. En América Latina, es difícil encontrar grupos de investigación sobre la función social de la ciencia, sobre políticas científico tecnológica etc. Actualmente hay más estudios de innovación tecnológica en nuestra región. Entonces ¿en qué se basan nuestros Conacyts?: se basan en las recomendaciones del Banco Mundial, en las presiones del FMI, en la OCDE y de ahí sacan las recomendaciones porque no hay una instancia en nuestros países que les esté diciendo qué hace falta en nuestro país. Faltan muchas áreas por desarrollar y ésta es una de ellas.

En relación con las redes, mencioné específicamente la Red Latinoamericana de Biotecnología como una que ha tenido acercamiento a las empresas , pero la de Química no se ha acercado mucho.

Respecto a las redes, la más importante ha sido la del Consejo Internacional de Uniones Científicas; que ha sido la ONG por excelencia de la ciencia a nivel internacional. No es oficial, no es gubernamental. Es una generación de uniones científicas que son todas ONGs y eso le da un carácter muy interesante; son de mucha altura, está el establishment de la ciencia ahí. Son organismos fundamentales y no burocratizados; además, han tenido mucho apoyo de UNESCO quien ha sido un aliado para los países no desarrollados, tiene buen criterio para apoyar las iniciativas no gubernamentales más valiosas. Además, es un hecho que estas redes tienen que cultivar sus relaciones y contactos con los gobiernos porque quieren incidir sobre las políticas públicas, quieren incidir sobre el financiamiento y recibir financiamiento, entonces no se debe hacer de lado la necesidad de estos contactos, así como también necesitamos contactos con otros sectores de la sociedad donde siento que hemos sido débiles. Pero lo que pasa es que la ciencia de nuestros países ha sido muy académica y ha estado muy, muy desvinculada de la sociedad. Creo que las redes no han hecho mucho para cambiar esto, pero es algo en lo que se debe trabajar

Otras preguntas y respuestas.-

Asistente: Hemos escuchado reflexiones críticas contra un patrón consumista de desarrollo científico, el doctor Gómez-Lara habló de la soberanía, la doctora Cetto de la soberanía y la economía, y el doctor Valdés de interaccio-nar más con la sociedad. Para mí todo esto es gratamente sorpresivo, yo soy una de tantas víctimas de los prejuicios hacia los científicos, que los ve como gente desconectada, gente con un lenguaje inaccesible, etcétera. Me da gusto y agradezco su intervención y aprovechando de su generosidad -no es fácil tener tanto I.Q. reunido aquí en este Coloquio- quería su reflexión sobre cuestiones como ésta: ¿hasta dónde -a propósito de ir combatiendo esa balcanización de los grupos científicos- es posible o pertinente poder trabajar en una especie de certificación de la ciencia del conocimiento? tanto en las ciencias naturales como en las sociales; o si de plano estamos condenados, por la globalización y su división del trabajo más compleja, más sofisticada a escala mundial, a no poder encontrarnos y que cada quien sigamos nuestras especializaciones. Ligado a eso: ¿qué tan factible es hoy impulsar un desarrollo científico-tecnológico digamos de corte humanista, democrático, no pragmático, no consumista como diría el doctor Peimbert? En la cooperación Norte-Sur, sin perder soberanía... como dijo el doctor Gómez-Lara (con quien compartimos la preocupación de la soberanía, lo cual es de los puntos cardinales del país hoy y de muchos países latinoamericanos) ¿no se podrá conciliar el derecho y la necesidad de la dicha soberanía nacional frente a la universalidad del conocimiento y de la ciencia? El problema es complicado y más si nos cerramos bajo la vieja idea de la soberanía... pues, simplemente congelaríamos nuestro crecimiento científico entre otras cosas y eso sería un poco contraproducente, sería una especie de autogol cerrarnos. Me parece que hay que pensar en  una soberanía compatible, atenta o abierta a la necesidad de la universalización; en este caso, de la ciencia del conocimiento.

Respecto a la integración latinoamericana, les pregunto si ¿hay una preocupación por desarrollar una sensibilidad social y política en torno al que hacer científico-tecnológico?, ¿es generalizado eso? o ¿la meta, el pegamento principal de esa integración científica es solamente de orden técnico y académico?

Y por último -en vista de la lucidez de pensamientos como el de ustedes-, sería ¿hasta qué punto es conveniente pensar e impulsar en países como el nuestro, esto es latinoamericanos, un gobierno de científicos humanistas? Uno piensa que sería sumamente útil la participación de ustedes en sectores gubernamentales, bajo una perspectiva humanista de las ciencias.

Asistente: Me parece que la ciencia está viviendo no sólo un enorme desarrollo a nivel mundial, a nivel general, sino también su obsolescencia. Hecho que se expresa también en las formas del desarrollo tecnológico. Si esto es así, en la perspectiva latinoamericana ¿cómo se manifiesta, qué problemáticas presenta y cuál o qué tendencia habría que desarrollar en el camino del conocimiento?

Ahora en otro campo: ¿cómo se expresa en América Latina la tendencia a un cambio estructural en la educación? Cuando ésta pareciera fundarse en dar una educación cuya formación es la básica y, a partir de ahí, desplazar la investigación y el conocimiento hacia los grandes consorcios trasnacionales. ¿Qué vinculación hay entre las comunidades científicas? ¿Qué contradicciones plantea esto con la integración latinoamericana? Y por último ¿cómo influyen los fenómenos sociales que se están dando, en la orientación misma de la investigación de América Latina?

Asistente: El conocimiento es uno solo y a eso me atengo. El problema de generar conocimiento depende mucho de los recursos. El problema que hay que enfrentar es ¿al servicio de quién se pone el conocimiento? Que se desdoble, se especialice, es una cosa muy diferente. Pienso que por ahí, podemos pensar un poquito más a fondo sobre a qué intereses responde el desarrollo del conocimiento y en manos de quién está el desarrollo de este conocimiento.

Asistente. A mí me gustaría tratar sobre el papel de las revistas como vehículo de excelencia para la comunicación del trabajo científico. Se ha hablado de la creación e internacionalización de las revistas latinoamericanas; y me imagino, que está en crisis también el potencial de las revistas latinoamericanas que ya existen. Y he sabido que las investigaciones latinoamericanas se publican en revistas no latinoamericanas. La pregunta u opinión que me gustaría escuchar de la mesa es: ¿cómo impacta esto a las revistas latinoamericanas? Es decir ¿estos artículos escapan a las revistas latinoamericanas a pesar de haber sido creadas por latinoamericanos?

Dr. Manuel Peimbert: Algunas preguntas ameritan por sí solas una mesa redonda con ponentes de las distintas áreas, donde yo agregaría expertos en ciencias sociales y naturales. Voy a decir cosas muy simples como una aproximación preliminar a la respuesta a algunas de estas preguntas. Los científicos somos ciudadanos al igual que todos los demás, hay científicos de izquierda, de derecha, alienados y participativos; los hay a quienes les interesa estar en contacto con la sociedad, hay científicos en partidos políticos, los hay millonarios, de clase media, etc. Entonces, no por ser científico ya es uno diferente a los demás. Somos iguales a los demás con los mismos vicios, las mismas cualidades... en fin.

En cuanto a que «el conocimiento es del que tenga los recursos y va a controlarlo». Lo que pasa es que las personas que tienen conocimiento, también son un recurso. Si nosotros logramos que todas las personas tengan conocimiento, no habrá transnacional que pueda contratar a todo el mundo. Nosotros debemos tratar de democratizar el proceso de la enseñanza y propiciar que cada ser humano pueda generar conocimiento; en ese momento nosotros estaríamos al servicio de la democracia y no al servicio de las minorías que controlan el capital. Consecuentemente una de las principales tareas de los científicos es el tratar de enseñar e impulsar a los sistemas educativos al máximo, educar al mayor número de gente de la mejor manera que se pueda.

Sobre la pregunta acerca de qué pensamos respecto a las revistas nacionales e internacionales, considero que no podemos cerrarnos al exterior y decir: aquí vamos a hacer todo y ser autosuficientes. Estamos en un mundo donde la interrelación entre los países es cada día mayor e imprescindible para el futuro del planeta.

Lo que debemos hacer, es que esa interrelación no sea de dependencia. Que así como existe un flujo de científicos de sur a norte, generar un flujo de científicos de norte a sur y de esta manera establecer un equilibrio. Necesitamos intercambiar investigadores, pero sin perder y tampoco sin ganar, no es mi intención que, nos transformemos en el próximo imperio y que los gringos vengan de espaldas mojadas a trabajar a México. No, nuestra idea es que todos los países sean iguales y que todos tengan las mismas oportunidades. El intercambio de ideas es benéfico e indispensable para todos.

En cuanto las revistas extranjeras, diría que tenemos revistas y tenemos colegas de varios tipos; algunos dicen, por ejemplo, «lo que escribo lo publico en revistas del extranjero porque si lo publico en las revistas de aquí... nadie lo lee». No se puede obligar a nadie que haga una cosa u otra. Algunos de nosotros publicamos parte de nuestros artículos en el extranjero y parte en revistas nacionales, o revistas producidas en el área que pretendemos que se conviertan en internacionales. No hay que confundir revistas extranjeras con revistas internacionales, hay revistas nacionales que son mucho mejores que algunas revistas extranjeras publicadas en países primermundistas. De hecho, hay revistas nuestras que tienen mayor difusión en el mundo que muchas revistas extranjeras. Incluso, al publicar en revistas de alto nivel lo que hacemos es referirnos a nuestros artículos y a los artículos de los colegas que, han sido publicados en revistas de países tercermundistas. De esta manera, llamamos la atención a investigadores de otros lados para que lean nuestras revistas.

Ciertamente una cosa hemos perdido: la lengua, el espa ñol o el portugués como instrumento principal de comunicación científica; el inglés es en este momento el latín, de la investigación científica. Casi todos nuestros artículos de investigación los publicamos en inglés ya sea en Latinoamérica o fuera de Latinoamérica. Pero esto lo hacen también los alemanes y los chinos y los japoneses y los checos y los franceses... todo mundo está publicando en inglés. Y ni modo, como decía don Alfonso Reyes: «quiero el latín para las izquierdas…», pues aquí ni modo, si queremos que nuestras ideas lleguen a todos lados y entender las ideas que se están generando en todos lados, tenemos que comunicarnos en inglés; y esto está pasando en un número muy grande de las revistas latinoamericanas ya que publican una fracción considerable de sus artículos en inglés.

Por otro lado, hay ciertos artículos y ciertos temas que nada más son del área; por ejemplo, temas de geología, de geofísica y de medicina. Hay que defender nuestro derecho y nuestra obligación de investigar y pensar en estos temas, consecuentemente debemos de publicar y proteger a nuestras revistas especializadas que se dediquen a este tipo de temas aunque en el primer mundo nadie las lea, aunque no entren al Science Citation Index. Es decir, debemos tener nuestro proyecto político en función de nuestros intereses y no caer nada más en las modas o influencias extranjeras.

Dr. José Valdés: Bueno, como Manuel tocó el tema de las revistas creo que abordaré algunos aspectos adicionales por ahí. El caso es muy significativo en las Ciencias de la Tierra. Muchas cosas que se hacen en México sobre Ciencias de la Tierra, por ejemplo, resultan muy interesantes desde el punto de vista geológico y geofísico; y, lamentablemente, varias de dichas investigaciones no aparecen nuestra Revista Geofísica Internacional, que es nuestra revista, la de la Unión Geofísica Mexicana; y otras se canalizan para aparecer en el Journal of Geophysical Research o en el Tectonophysics, etc. Es decir, esto obedece en gran medida -y aquí me voy a permitir discrepar un poqui to con Manuel- a que sí hay una mentalidad muy colonizada dentro de un estrato muy importante y muy influyente de la ciencia mexicana. Vamos, si uno se atreve a publicar en revistas nacionales temas de geofísica internacionales, al momento de evaluarse, automáticamente son tachados y clasificados para nuevas revisiones evaluatorias. Entonces, sí hay esa actitud en muchísima gente, desgraciadamente todavía, cuando debería ser al revés: por ejemplo, pensar que por medio de esas revistas debiéramos atraer a los alemanes, a los estadunidenses y a los japoneses para que se interesaran en nuestros problemas: los problemas de la dinámica, de nuestro pedazo de corteza terrestre, nuestro entorno ambiental, etcétera; y, de esa manera, interesarlos a que publiquen en nuestras revistas.

Este ha sido un estire y afloje que lleva muchos años, es muy claro en Ciencias de la Tierra. Muy claro, no hemos podido avanzar mucho por ahí. Pero tampoco hemos sido aplastantemente derrotados los que pensamos que debemos desarrollar las revistas nuestras. Por ahí alguna vez oí: «...no, es que somos tan pobres, tan desorganizados, que debemos intentar publicar una sola revista de México»; y hasta le ponía un nombre: «El Acta Científica Totonaca»...en efecto, hay gente que se da por derrotada. Pero, dentro de la ciencia habemos quienes hemos empujado en una dirección al revés de la que gente muy influyente está tratando marcar y esto también incide en el problema de la soberanía. Por ahí uno de los asistentes creo que mencionaba este problema: ¿cómo compaginar la soberanía con el crecimiento científico? Obviamente no podemos estar aislados. El problema se remite a que uno escoje los temas y los métodos que se quieren usar y, no hay duda, de que sí estamos sumergidos en un mundo donde el Primer Mundo marca el paso de qué se hace y cómo se hace. Pero, yo estoy convencido de que esta reunión de nosotros en que nos juntamos a platicar sobre estos asuntos, en congresos en que nos inscribimos, y ahora en el co rreo electrónico, en todo ello tratamos de definir proyectos conjuntos que sean de un real interés para nuestros países.

En este último sentido, el caso de la ionósfera es muy significado. El primer mundo ya conoce la ionósfera, ya les vale gorro ¿no? Bueno, nosotros no la conocemos, queremos estudiarla porque nos sirve a nosotros, es algo que vamos a aplicar en nuestra región. Son pues, este tipo de cosas, las preguntas que nos empezamos a plantear una vez que nos juntamos, que hablamos y nos empezamos a identificar con nuestros problemas comunes. Por otro lado, no vamos a ignorar el conocimiento que ya tienen y que  han generado otras naciones. El problema es escoger los temas y los métodos que queremos  utilizar. ¿Qué quiero estudiar y cómo lo voy a estudiar? Que no me impongan, desde fuera, qué es lo que quiero estudiar y cómo lo voy a estudiar. Aunque, a veces, también es bueno hacer esa maquila de la que se habló, porque también nos hace falta aprender métodos, técnicas, formas de hacer la ciencia. No es malo necesariamente hacer un poco de maquila, bueno, esa es mi opinión.

Se mencionó por ahí, el problema de la reunificación de las ciencias. Justamente hay una gran tendencia a reunificar, a volver a ver la ciencia como un todo; a volver a ver los problemas desde un punto global multidisciplinario, multinacional incluso. Y hay ejemplos. La forma de atacar la ecología es, por necesidad, una visión integral del problema donde tienen que entrar físicos, químicos, matemáticos, geólogos, meteorólogos, demógrafos, sociólogos, en fin, una serie de disciplinas... el conocimiento es global. Otro ejemplo que yo tengo a mano es el G.I.B.P. (Global International Biospherie Program) o que se llama también el Cambio Climático Global; ahí están entrando geólogos, biólogos marinos, físicos marinos, meteorólogos, etc. Es un problema enorme del cambio climático global y también, en algunos países, hay sociólogos, economistas y hasta juristas. Hay una tendencia muy clara en ese sentido.

Dr. Jacobo Gómez Lara: Es necesario organizar nuevos coloquios interdisciplinarios. ¿Conviene la participación de científicos en los gobiernos? Tal parece que sí, pero eso dependerá de muchas instancias, situaciones -desde luego políticas- y, después, de la historia social o política de cada país. No se en Chile o en el Perú como estaría la participación de científicos en el gobierno. En España se ha dado el caso de esta participación en la que científicos toman decisiones muy importantes de nivel general, educativo y demás. Creo que sí conviene la participación de científicos, al menos en el nivel de influir en las decisiones que competen a su área.

Desde el punto de vista de la obsolescencia en la prospectiva latinoamericana es un poco complicada la situación porque sí, efectivamente, da la impresión de que algunas veces estamos descubriendo el hilo negro o el agua hervida, porque eso ya se vio de alguna manera, porque el conocimiento sigue siendo uno solo. Pero es conveniente, en algunas ramas, hacer estudios que se van a publicar y que van a ser interesantes para la región; por ejemplo, las cuestiones de medicina o química que van a ser importantes para el continente, porque hay una gran biodiversidad vegetal y no se conoce bien a bien todo ello. De hecho, los mejores estudios químicos de plantas no se hacen en América Latina a pesar de que hay instituciones muy fuertes y muy poderosas tanto en México, Costa Rica, Chile o Brasil, muchas plantas se estudian en otros lados y eso es otra vez la dependencia. Desgraciadamente influyen en estas cuestiones otro tipo de acciones que no podemos controlar. O sea lo que se hace con una plantas es hacer un tecito -un extracto pues- y de ese extracto ya se hace el estudio correspondiente. Hay mucha gente que se dedica a hacer estos extractos y mandarlos a laboratorios en Suiza, en Europa, o en Estados Unidos y entonces claro estamos en una desventaja tremenda. Además muy científica la cosa, se manda el nombre científico de la planta y como se hizo el extracto y todo; después allá, aparecen la publicaciones muy completas con una colaboración latinoamericana hacia esos países. Si hay una dependencia sobre lo que se hace, son problemas muy complicados que dan tema de discusión por mucho tiempo.

Dra. Ana María Cetto. Esto de que el conocimiento es uno sólo, pues suena muy bonito. Pero hay mucho detrás de ello y es necesario tener ejemplos concretos presentes. Uno de ellos tiene que ver con la comercialización del conocimiento. Hay mucho conocimiento muy valioso que no ha sido incorporado todavía por la ciencia. En buena medida, es el conocimiento que permite y garantiza la supervivencia del hombre; y mucho de este conocimiento, lo poseen precisamente las culturas más antiguas y más tradicionales. Y el acervo de conocimiento de este tipo, que tienen culturas como las tradicionales nuestras o las de otros países latinoamericanos que han tenido culturas fuertes o, por ejemplo, culturas en el continente asiático, India, etc., resulta que es un conocimiento que han descubierto los europeos desde hace tiempo. Pero últimamente, las empresas trasnacionales han afinado sus antenas y están yendo directamente hacia las fuentes de este conocimiento y no solamente publican -ojalá se quedaran en eso- sino que sacan las patentes. Es decir, se apropian del conocimiento y venden, ahora, el producto de ese conocimiento otras vez a las culturas de las cuales lo extrajeron. Y no solamente extraen las plantas, las especies (inclusive llevándolas ante el riesgo de la extinción) sino que se apropian del conocimiento con todo el sistema legal que los apoya, porque además el sistema legal está para proteger a las trasnacionales.

Esto es simplemente un botón de muestra de cómo se está comerciando, hoy en día, con el conocimiento que supuestamente es único y universal; y nosotros aportamos mucho de ese conocimiento, con nuestro propio trabajo científico, porque lo publicamos y se lo regalamos al resto del mundo. Y luego todavía pagamos y pedimos permiso para que nos publiquen en las revistas internacionales, para que nos lean.

Entonces, está el conocimiento científico que generamos a través de nuestro esfuerzo científico; pero también el que no ha incorporado la ciencia, porque no le ha interesado o porque la ciencia ha fallado en ese sentido. Yo creo que ahí, hay una veta muy interesante que, además, las instituciones internacionales (incluido el FMI y el BM), le prestan, cada vez más atención. Incluso el BM, está pensando en convertirse en Banco Mundial del Conocimiento con un enorme proyecto. Entonces ojalá que todos pudiéramos acceder a él y aprovecharlo equitativamente. Pero lo más probable es que no sea así. Por eso, debemos hacer nuestro propio esfuerzo en generarlo y aprovecharlo además.

 

* Sexta sesión de los Coloquios de AUNA México, llevada a cabo en el Auditorio Nabor Carrillo, de la Coordinación de Humanidades de la UNAM, el 10 de marzo de 1997.

** En su intervención, el Dr. José Valdés G, definió a la geofísica es pacial como la rama de las ciencias que estudia en forma completa y profunda el espacio circunsterrestre, el medio interplanetario, las envolturas de los planetas y cometas y la variabilidad solar y sus efectos sobre la tierra.

 

 

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