Asociación por la Unidad de Nuestra América

 

 

El SELA Advierte Disminución en el Crecimiento a Raíz de los Ataques a EUA

 

Isaac Palacios Solano

 

La secretaría permanente del Sistema Económico Latinoamericano (SELA), con sede en la ciudad de Caracas, Venezuela, emitió a finales del pasado mes de septiembre un documento bajo el título de “América Latina y el Caribe: tendencias económicas luego del ataque a Estados Unidos del 11 de septiembre de 2001”.

Por la trascendencia de las nuevas políticas norteamericanas y el especializado análisis de América Latina y el Caribe del SELA, hemos considerado interesante recoger algunas de las reflexiones que se hacen en éste.

El diagnóstico concluye en la prevalecencia, de una u otra manera, de una economía de guerra por parte de los EUA, entre otras razones porque no existe “... un estado-nación plenamente identificado como enemigo y la respuesta a la represalia puede esperarse en los frentes más variados...(con) un probable énfasis estratégico que refuerce los mecanismos de economía de guerra y la función de los estados en las modalidades del ‘keynesianismo militar’.”

Pero por otro lado, se pone énfasis en el declive de la economía estadounidense desde antes de los ataques terroristas a esta nación. Se menciona que: el índice de confianza del consumidor, con base de 100 puntos para 1966, registraba 84 puntos al inicio del mes de septiembre; recordando que el consumo interno en los EUA pesa con cerca de dos terceras partes del crecimiento de la producción; el NASDAQ (índice de las industrias de alta tecnología), de un registro máximo de 5 mil puntos en marzo del 2000, se desplomaba en el mes de abril hasta unos 2 100 puntos, y hacia finales de septiembre del 2001 oscilaba alrededor de los 1 490 puntos; y el crecimiento económico que mantenía una de por sí baja expectativa de aumento de 2.8%, después de los ataques desciende a sólo 1.4% para todo el 2001.

Contracción económica que se confirma también para otras latitudes del mundo: Europa, que pronosticaba un 3% ahora se ajusta a un 1.9% y para el caso japonés se esfuma la esperanza de un crecimiento del orden del 2% y de hecho se espera un cierre de –0.3%. Todo ello como efectos indirectos del nuevo recuadro mundial que se configura después del pasado 11 de septiembre.

Más aún, las perspectivas son que los nuevos gastos militares norteamericanos, incrementen en casi 14% del presupuesto federal destinado hoy día a tales fines. “... cantidad comparable a la destinada a cubrir los compromisos de la deuda de los Estados Unidos.”

Bajo esas condiciones “...el crecimiento de América Latina –apunta el SELA– girará en torno al 1 por ciento y no al 3 por ciento previsto. El mayor peso en la disminución de expectativas puede encontrarse en los efectos de desaceleración económica que está sufriendo México (...), los persistentes problemas macroeconómicos de Argentina y la vulnerabilidad de Brasil. En este último país el real ha perdido 27%, al 20 de septiembre del 2001, respecto al valor que tenía a principios de enero pasado. Otras naciones (...) afectadas por la desaceleración serían especialmente Perú, Bolivia, Uruguay, Nicaragua y Guatemala.”

El SELA considera que además de la disminución de las exportaciones de América Latina a los mercados de los países desarrollados, particularmente a los EUA, se podrían acentuar los descensos de los precios. La única excepción sería el precio de las exportaciones de petróleo. Pero si bien estas podrían ser buenas noticias para países como Venezuela, México o Ecuador, para el resto de la región significaría incrementar el costo de sus facturas petroleras; sobre todo, en el caso de países que de alguna u otra forma han atado sus monedas al dólar: Panamá, Argentina, Ecuador, El Salvador y Guatemala.

Así pues, desde la óptica de esta institución el panorama resulta inquietante. Con un crecimiento del PIB del 1%, “...no será posible disminuir la tendencia de la pobreza y marginalidad...la demanda de los mercados tenderá a contraerse (y) unido a climas de inestabilidad por problemas de seguridad y confianza, puede favorecer la fuga de capitales y con ello presiones en los tipos de cambio y en las reservas de divisas... Se espera que las inversiones sean relativamente restringidas y afecten más a las naciones que se hallan más integradas a los flujos financieros internacionales...Brasil y Argentina parecen ser los casos más expuestos a esa vulnerabilidad...Las ayudas podrían disminuir dentro de la nueva tónica de alineación y reforzamiento militar ”

La certeza de los pronósticos del SELA muy pronto podría volverse realidad como en el caso de la grave crisis económico-política que estalla en la Argentina en el cierre del año 2001 y principios de este 2002. Crisis que ha conducido a semanas de descontento social, con saqueos a comercios, violencia y pérdida de vidas humanas, llegando incluso a la renuncia del presidente Fernando de la Rúa y su ministro de economía Domingo Cavallo, a no lograrse consensos sencillos para nombrar sucesores y a establecerse una posible suspensión técnica de pago del servicio de su elevada deuda externa, del rango de los 32 mil millones de dólares.

La desafortunada experiencia argentina tendrá que ser analizada cuidadosamente. Pero por lo pronto afecta de manera especial a las naciones del cono sudamericano.

 

 

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